miércoles, 1 de junio de 2016

El sentido de tus entrañas

No puedo dejar de pensar en tu tanga.
Asoma por tu pantalón y mi imaginación se vuelve loca.
Pensar en cómo lo aparto con cuidado para que mi dedo reconozca tu interior una vez más.
Para que mi dedo se moje y entonces necesites que te folle desesperadamente.

No puedo dejar de pensar en tu tanga.
Que espera paciente a que terminemos, a que te aferres a la pared como puedas mientras te penetro y acabo con mi vida dentro de ti.
Que observa tranquilo como te agarro las nalgas, como intento alcanzar tu cuello, tus maravillosas tetas.

No puedo dejar de pensar en tu tanga porque quiero comérmelo, ahogarme con él y que todo me sepa a ti.
Quisiera llevarlo como pañuelo al cuello para que todo me huela a ti. Si es posible dímelo. No tardes.

Me obsesiona tu tanga porque está junto a ti donde más te quiero, donde te siento mientras te beso, donde sé que eres mía. Donde es mi casa. Donde te deshaces en mi polla o en mi mano o en mi boca.
Donde te deseo como nadie te ha deseado nunca. Donde se puede terminar todo porque estando ahí ya da igual, ya hay un sentido. El sentido de tus entrañas.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Nuestras preferencias cambian día a día, como nosotros mismos.

*Colaboración de un escritor fantástico y muuucho mejor amigo y persona, gracias!

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 Es curioso como todo cambia, y menos mal. Nuestros gustos y preferencias se van modificando día a día, es una condición intrínseca del ser humano. Y en el sexo no tendría por que ser diferente.

Cuando se es tan curioso (como es sin duda mi caso) muchas veces también se tienen muchos prejuicios debido a muchos factores, entre ellos la educación. Esa "formación moral" que nos persigue a lo largo de nuestra vida, es la misma que nos limita a la hora de disfrutar nuestra sexualidad con plenitud. Mis gustos han cambiado y están cambiando día a día. Y a veces es complicado gestionar tanto estímulo, sin duda es de gran ayuda tener a mi lado, una pareja que es abierta y de la cual se pueda aprender y compartir todo ese mundo nuevo de posibilidades que me da el sexo en estos momentos de mi vida. No siempre ha sido así, muchas veces me he sentido frustrado con ese tema, incluso llegando a sentirme deprimido por mis deseos.
Las etiquetas sociales "hetero", "bi", "homo", "trans", "lesbi" etc.. etc.. desde mi punto de vista, limitan también las posibilidades de disfrutar. Hace poco tiempo me paso un cosa muy curiosa, y es que, casi no me permiten entrar a una fiesta pública de lesbianas. Sí!!! lesbianas!!! tan solo por ser hombre. Un colectivo que se supone que es abierto (y sin duda lo es, no estoy generalizando ni mucho menos, esto, quiero pensar que fue un caso poco habitual) y donde la libertad sexual suele ser un estandarte,hizo que en esa ocasión, me sintiera un tanto discriminado. ¿Véis como en todos lados puede haber censura?

Yo jamás me había planteado la posibilidad de tener sexo con un hombre en mi condición de adulto, hombre heterosexual con pareja estable. Sin embargo las posibilidad de experimentar ciertas sensaciones, en cierto momento indicado, no la descarto, y se que muchos hombres en similares condiciones lo piensan, pero la "crucifixión social" y el machismo absurdo les hace fustigarse por eso pensamientos tan "impuros". 
 Piensan que sus preferencias van a cambiar definitivamente cuando en realidad solo son momentos puntuales de deseo.¡ Yo adoro a las mujeres!, pero por el simple hecho de tocar una polla no van a cambiar mis gustos o significa que me convierta por arte de magia en gay. Como ya lo mencioné, tengo a mi lado a una persona inteligente, abierta y curiosa como yo, que me permite y me da la libertad de probar, de experimentar y de vivir plenamente mi sexualidad, se que eso es muy complicado en la sociedad actual y que no tod@s tienen el "privilegio" de poder ser "ellos mismos" con su pareja e incluso consigo mismos. ¡Yo sí!, y me encanta. 
La libertad de no sentirme juzgado por mis fantasias y deseos sexuales es todo un premio como ser humano, que me hace sentirme más libre de alguna manera.

miércoles, 23 de enero de 2013

Carta de amor a un marciano.


Estoy enamorada de una marciano. Es verde, muy verde, pero mucho. Me encanta cuando se pone morado y hace que me ponga roja...

Yo también soy marciana. Por eso nos reconocimos desde el primer momento: -Oh, por fin- pensamos a la vez mientras sonreíamos y nos guiñábamos un ojo a nosotros mismos. Un detalle muy marciano ese.
Desde ese momento estamos juntos en el universo y nos sentimos infinitamente mejor. Antes andábamos perdidos y desconfiados. Tanto humano disfrazado de extraterrestre es lo que tiene. Te quema.

Pero aún nos quedaba un poco de ilusión escondida en la mochila de los viajes espaciales y llegamos a tiempo de hacerla crecer con risas y polvos. Empezamos a follar con la cabeza, con las manos, con los ojos (uffff...) , colgados, durmiendo, comiendo y hasta con el sexo...


Al abrazarme es un gigante que me cura las heridas. Entonces me dice que soy enorme y que no puede vivir sin mi. Cuando pasa todo esto junto saltan chispas y la energía creada podría hacer que explotáramos. La apagamos a lluvias de besos o doradas o las dos... nos vuelve locos mezclar lluvias.

Con su imaginación de arcoiris ochentero pinta mi hipersensibilidad y hace que me corra a chorros...y a distancia también.
Ha sido éste un avance muy importante en nuestra relación porque la vida terrestre nos separa más de lo que quisiéramos. Así que ahí andamos... poniéndonos de perfume nuestros flujos, coleccionando postales de nuestros pliegues vaginales, bucales, anales... de su polla mágica que me trastorna casi más que su lengua y sus manos juntas... y de todo lo que queremos hacer, hacernos o hacerte...

Soy feliz, mucho. Sería un poquito más feliz en Marte, pero la mudanza es complicada así que mientras devore mi coño galáctico a diario, rebose todos mis agujeros de colores varios y me regale su alma y su culo mientras lo ato a cuatro patas....por muy difícil que parezca...Volaré en la Tierra.


Firma: La señora de un marciano.